viernes, 27 de febrero de 2015

LA LEGITIMIDAD DE LOS DESPOJOS

LA X EN LA FRENTE


La nota común en todos los estudios de opinión -serios o recreativos, profesionales o de aficionado, domiciliarios o telefónicos- es el descrédito de los partidos políticos.

Los partidos han logrado hacer coincidir a públicos tan heterogéneos en una causa común: casi todos unidos contra los partidos. La gente percibe a los partidos como enemigos, como los causantes, por sí o por interpósita persona, de todos los males de este país.

Si en los comicios, las boletas tuvieran solo dos opciones a elegir: á favor de los partidos o en contra de los partidos, sin duda alguna sería la primera elección de los tiempos modernos sin sospecha de fraude y sin impugnaciones ulteriores.

Los pecados de los políticos los purgan interminablemente los partidos; el desgaste inherente a la actividad política lo acusan de recibido los partidos; las culpas se reparten generosamente entre los partidos mientras que los méritos, cada vez más escasos, son siempre personales y muy disputados.

Las dirigencias partidistas, sus cúpulas o sus candidatos no terminan de entender que al denostar, fundada o infundadamente, no lastiman al adversario sino al sistema de partidos. Se lastiman ellos mismos.

¿Es tan difícil regalarle al ciudadano muestras de trabajo, iniciativas y propuestas en lugar de guerra mediática? ¿En verdad resulta imposible esforzarse por ser proactivos ante una ciudadanía ávida de certezas y respuestas a sus problemas? ¿Es tan complicado construir victorias propias y no derrotas ajenas? ¿Es que ya se nos acabó la imaginación y el talento para hablar el lenguaje de la gente que es el de la solidaridad, el de la ayuda, el de la camaradería y no el idioma de la destrucción, de la desacreditación, del insulto?

¿Por qué en las mesas de los órganos electorales y ante los medios de comunicación los representantes partidistas entran en guerra sin cuartel y terminando las sesiones o los debates casi se hacen el amor?

Hay quienes piensan que la política debe hacerse sin apasionamientos. En lo personal creo que esta lógica debe invertirse. Necesitamos políticos apasionados del servicio, del estudio, del compromiso y no de la destrucción de los contrarios como única y mediocre posibilidad de ganar una representación popular.

¿A qué aspiran los partidos? ¿A la legitimidad de los despojos? Los márgenes de la legitimidad son cada vez más estrechos y a este paso no tardamos en alcanzar al surrealismo de elecciones ganadas con solo el voto de los comités ejecutivos y directivos de los partidos.

Los dirigentes partidarios debemos esforzarnos en desarrollar un liderazgo proactivo, enviar señales a los ciudadanos de que no somos sus enemigos. No podemos seguir apostando a vivir en la difícil realidad de los muchos que odian a los partidos y los menos que los toleran.

Para una pelea son siempre necesarios dos. Si nos trazamos el firme compromiso de promover las peleas de solo uno, la democracia tendrá destino en vías de su perfeccionamiento.

Que a cada ofensa, descalificación, panfleto, periodicazo, crítica destructiva, diatiba o calumnia se responda siempre con trabajo, trabajo y más trabajo a favor de lo que es el fin y la esencia de la política: hacer posible lo deseable.

@MoisésMolina

lunes, 9 de febrero de 2015

OTRA VEZ MURAT

LA X EN LA FRENTE

Debió haber sido 14 de enero de 2013, el mismo día en que circuló esta columna con el título “Ave de tempestades”. José Murat tuvo la atención de llamar a quien esto escribe para hacer una precisión respecto de lo que ahí leyó: “Oye, pero yo sí tengo amigos”.

Hoy pregunto ¿Dónde están esos amigos? No solo los del pleistoceno, sino aquellos que bien podrían, desde las redes, manifestarse con el hashtag #TodosSomosMurat. ¿Dónde están aquellos que en su presencia le rinden pleitesía, le juran respeto y admiración y hasta fotos le piden? ¿Dónde están esos amigos jurados que han ido a buscarlo para pedirle chamba? En lo dicho. Hoy Murat, acostumbrado a esto, está solo ante una nueva andanada. La buena noticia es que Murat, para esto, no necesita a nadie. Él es su propio defensor y su propio abogado.

Y es que los políticos han procreado una ciudadanía morbosa. El odio a la política y a los partidos, justificado en muchas ocasiones, por parte de una ciudadanía descontenta, encuentra en el amarillismo periodístico un inmejorable fertilizante. Basta un rumor, un trascendido en los medios (incluídos facebook y twitter) para erigirse en poseedores de la verdad.

Entre “varias” verdades ¿con cuál nos quedamos? Con la que ofende y lastima a la política y sus actores. Damos en automático por ciertas las publicaciones y comentarios que, salvo sus honrosas excepciones, se hacen con la sola finalidad de ganar lectores y audiencia.

¿Qué es lo que más despierta el interés de nuestra gente a la hora de leer un periódico, escuchar un noticiero o abrir un portal de internet? El sensacionalismo; sobre todo en época electoral. Por eso la gente olvida rápido los escándalos. Quizás porque inconscientemente se asume parte de un juego que no es más que solo eso, un juego que hay que jugar.

¿Cuándo fue que permitimos que se concediera a los medios de comunicación el papel de un tribunal? Los ciudadanos hemos sido sistemáticamente objetos de la manipulación mediática, sobre todo en tiempos electorales y más aún en tiempo de sucesiones gubernamentales anticipadas.

No nos manipulan los medios. Nos manipulan quienes mandan a publicar ciertas notas con la intención de perjudicar al enemigo, cuando en política solo debe haber adversarios.

¿En qué mundo vivimos, cuando quienes con tanta vehemencia han repudiado los contenidos de las publicaciones gringas, son hoy sus panegiristas y hasta retuiteadores? Entre esos retuiteadores hay más de un “amigo” de Murat, los mismos que en un año le estarán buscando el saludo. Al tiempo.

Es una simple cuestión de naturaleza humana.

Entiendo que Murat mandó inmediatamente una carta aclaratoria al NYT: Yo no tengo propiedades en Nueva York, les dijo. Y aunque las tuviera. Murat era pudiente antes de ser gobernador.

Usted –amable lector- se debe preguntar. Si Murat no tiene ningún cargo y -que yo sepa- no está buscando ninguno ¿por qué esta andanada digna solo de funcionarios y artistas? La respuesta es de nadie más que de usted –amable lector.

Algunos –los mismos enemigos de Murat, entre ellos- les dirán que me veo muy mal defendiendo a Murat. Primero hay que recordarles que Murat no necesita –nunca lo ha necesitado- quien lo defienda mediáticamente, y en segundo lugar confieso que me sentiría peor de lo que ellos me ven, faltando a mi deber moral de escribir lo que pienso y de escribirlo sin miedo y sin reservas.

Hay espíritus torcidos que, en circunstancias como estas, escarban como el avestruz y asoman la cabeza solo cuando están seguros que la tempestad pasó. Aprendan de su “amigo” a volar en la tempestad, saquen la cabeza del hoyo y muéstrenle solidaridad, al menos.

@MoisesMolina

lunes, 2 de febrero de 2015

NO CUALQUIERA

LA X EN LA FRENTE

Moisés MOLINA

Lo visto el pasado viernes confirma el déficit de ciudadanía que tenemos en Oaxaca. A pesar del enorme esfuerzo de publicidad que los jóvenes organizadores dieron al acontecimiento, el auditorio no llegaba a cien personas.

Luis Armando y Jorge Luis -mis amigos- jóvenes líderes de la Red de Politólogos y Administradores Públicos de Oaxaca se esmeraron repartiendo invitaciones, haciendo llamadas, visitando las cabinas de los noticieros radiofónicos, tuiteando y posteando en facebook.

Llegué a la UNIVAS una hora antes suponiendo un auditorio abarrotado. Mi preocupación era tener buen lugar para no perder detalle. La poca afluencia no fue un fracaso de los organizadores, fue un fracaso de todos nosotros como ciudadanía.

No todos los días se tiene en Oaxaca a una personalidad como Benito Nacif, uno de los académicos más respetados en México y hoy, Consejero del Instituto Nacional Electoral. Pocos saben que tenemos un paisano, originario de Matías Romero, como protagonista en el órgano máximo encargado de organizar las elecciones en México.

Vino a hablarnos sobre los aspectos más relevantes de la transformación del IFE en INE y con la maestría de los grandes hizo parecer demasiado sencillo algo en extremo complicado. Nos trajo digerida la reforma electoral en lo que a dicha transformación se refiere.

Por ello me permito, prácticamente, transcribir las diapositivas que resumieron toda una vida de experiencia y estudio.

Nos explicó que la reforma tiene como objetivos estandarizar la administración de los procesos electorales locales y federales, favorecer la equidad en la contienda, profesionalizar a los servidores públicos de los famosos OPLE u Organismos Públicos Locales Electorales (en el caso de Oaxaca IEEPCO), eliminar la injerencia de agentes políticos locales (entiéndase gobernadores) en el órgano electoral y disminuir el costo de las elecciones.

Nos compartió algunas notas que autorizan a suponer que el de este año es el proceso electoral más complejo y competido con más de 81 millones de electores, 152 mil 268 casillas, 17 elecciones coincidentes (incluyendo nueve de gobernador) y más de 2 mil 150 cargos locales y federales en disputa.

Vino a darnos luces sobre el nuevo modelo de fiscalización con la creación de la Comisión de Fiscalización, la nueva regulación para candidatos independientes, la innovadora e incierta fiscalización en línea y –muy interesante- la anulación de elecciones por rebase de topes de campaña.

Si el órgano electoral llegase a detectar rebase de topes de campaña o financiamiento ilícito, la elección se anula y el candidato que hubiese incurrido en la falta queda imposibilitado de volver a competir.

El INE tendrá ahora la tarea de revisar, al final de las campañas, 41 mil informes de campañas federales y locales para este 2015.

Nos compartió, como parte de la reforma, el nombramiento de los consejeros del OPLE coo facultad exclusiva, ya no de la cámara de diputados, sino del INE en un proceso abierto a la ciudadanía. De las 32 entidades federativas, solo en 17 se han designado consejeros y 10 de esos 17 nuevos órganos son presididos por mujeres.

Aportó datos reveladores sobre los tiempos en radio y televisión que mucha gente no conoce como el hecho de que el tiempo destinado a partidos políticos en radio y televisión creció en un 60 por ciento durante las precampañas, la asignación de tiempos en intercampañas y la homologación de los tiempos para partidos nacionales y locales; la asignación de tiempos oficiales a candidatos independientes y –también de especial interés- la eliminación de esos tediosos programas de cinco minutos para los partidos políticos a cambio de promocionales de 30 segundos.

Nacif habló, con mucha puntualidad también, de las candidaturas independientes y los requisitos necesarios para alcanzarlas. Como dato relevante compartió el hecho de que 54 aspirantes recolectan firmas para obtener registros como candidatos a diputados federales. ¿Cuántas firmas necesita cada uno? El 2 por ciento de la lista nominal del distrito en cuestión, integrada por electores de al menos la mitad de las secciones electorales que sumen 1 por ciento en la lista nominal de cada una.

Y, obviamente, trató el tema de las modificaciones legales en torno a la paridad de género en la postulación de candidaturas no solo para tener el 50-50, sino para garantizar que a ninguno de los géneros (primordialmente a las mujeres) se les asignen, como criterio, distritos donde el aprtido haya obtenido los porcentajes más bajos en la anterior elección. Para que no manden a las mujeres a competir a los distritos que se saben perdidos, pues.

Nos platicó del aumento de casillas especiales, de 5 a 10, en cada distrito ; de la creación del Servicio Profesional Electoral; del voto de los mexicanos en el exterior para que exista la posibilidad de que nuestros paisanos puedan tramitar su credencial de elector en embajadas y consulados y de que puedan votar por sufragio postal, electrónico y presencial en módulo instalados en las mismas sedes diplomáticas.

Fue una hora de oro molido, no tanto para el académico, como para el ciudadano de a pie que bajo ninguna circunstancia va a leer las nuevas leyes en su totalidad.

Con este esfuerzo (no es fácil traer a un consejero electoral del INE a Oaxaca) Luis Armando y Jorge Luis, con la ayuda y asesoría del Maestro Saulo Chávez Alvarado, han puesto el cimiento del gran edificio de ciudadanía que necesitamos en Oaxaca. Espíritus templados, como los conozco, lo intentarán una y otra vez, a sabiendas de que el que persevera alcanza.

Pudiendo optar por la mediocre complacencia de la crítica a ultranza hacia partidos u órganos electorales, decidieron accionar y poner su grano de arena.

Eso es construir ciudadanía. Eso es amar a Oaxaca.

Felicidades amigos. No cualquiera.

@MoisesMolina

sábado, 24 de enero de 2015

IRIS

LA X EN LA FRENTE

Moisés MOLINA

Pareciera que con cada proceso electoral el deterioro de la actividad política incrementa. Ya no hay sólo campañas más negras; ahora hay precampañas de cañería.

¿Cuál es una de las razones que propician el asco de la ciudadanía por la política? El pleito.

Las descalificaciones, las denostaciones, la calumnia, la infamia son el nuevo efecto invernadero de nuestras ciudades y nuestros pueblos como en esa región tóxica llamada “Iris” de Edmundo Paz Soldán en su novela.

Si en tiempos no electorales no encontramos paz, cuando las precampañas y campañas llegan el espíritu colectivo se deprime aún más.

Bloqueos, marchas, tomas de palacios, caos vial, balaceras no parecen suficientes. Tienen que venir los partidos con sus rostros de siempre a darnos más. Es de tal intensidad la guerra sucia dentro de los partidos tradicionales que parecieran pretender tender una cortina de humo para ocultar los problemas de urgente y obvia resolución.

¿Hasta dónde hemos llegado? Los políticos no terminamos de entender que la gran mayoría de la gente no desayuna, no come y no cena política. Parecemos ignorar que el desencanto pareciera ser la palabra que mejor define el estado de ánimo de la gente que usa su credencial para votar para muchas cosas, menos para votar.

Las dirigencias partidistas entienden bien este juego y capitalizan el hartazgo y consiguientemente la apatía ciudadana que se refleja en los cada vez más elevados índices de abstencionismo.

¿Qué nos depara esta elección? Esas cúpulas perversas le apuestan a más abstencionismo. Es una elección intermedia y estas son las que menos le interesan a la gente.

Con diez candidatos en la boleta electoral y con una ciudadanía mayoritariamente educada en el morbo ya no se trata de sumar votos a la causa propia, sino restarlos a la causa ajena a través de las famosas campañas negras.

El opositor deja de serlo para convertirse en enemigo y el fin llega a justificar todos los medios. Las redes sociales son un extraordinario ejemplo de ello.

Una falsa moral se instaura en la clase política y las propuestas se dejan de lado. La prioridad es el ataque y tristemente la ciudadanía ha caído en el juego. Ya no se vota por el más bueno, sino por el menos malo, por el menos perverso, por el menos ruin, por el menos corrupto. Se hace un análisis de la agenda pública e invariablemente, alguien termina cargando la totalidad de las culpas de todo lo malo que acontece. El éxito de la estrategia estiba en encontrar responsables, reales o imaginarios. Una desgraciada cuestión de posicionamiento.

¿Nos hemos dado cuenta de que nada cambia porque nadie cambia? No cambian los políticos, no cambian los ciudadanos. Los políticos que han contaminado la política deben pagar y reparar el daño. Que el que contamine pague ¿Cómo? ¿Dónde? En las urnas. Nuestra obligación moral es seguir creyendo que es posible.

Sigo con Iris de Paz Soldán: “Es un mundo tenebroso y los somete a su lógica, a su delirio, a su violencia y angustia”. Pareciéramos vivir en “una fábula desoladora sobre los excesos de poder y al final un relato esperanzador sobre la lucha por la libertad.

Que algún día, las elecciones nos hagan libres.

IMMANUEL WALLERSTEIN Y EL SISTEMA MUNDO CAPITALISTA

REFLEXIONES EN TORNO A LA OBRA
“IMMANUEL WALLERSTEIN. CRÍTICA DEL SISTEMA – MUNDO CAPITALISTA.” DE CARLOS ANTONIO AGUIRRE ROJAS.

Moisés Molina

EL ACADÉMICO

Me resulta harto complejo comenzar el comentario de la obra anunciada. Siendo tantos los argumentos que el autor toma de Wallerstein y tan novedosos para quien esto escribe, intentar un comentario, por pequeño que sea, me resulta pretencioso. Lo intentaré, sin embargo.

La obra en comento representa un serio esfuerzo intelectual provisto – a mi parecer - de una buena dosis de rigor académico, por acercar a los lectores al pensamiento, que por otra parte no es estrictamente económico, de Immanuel Wallerstein, hombre de origen Judío con dos patrias intelectuales: Estados Unidos de Norteamérica y Francia. Pareciera emblemático que, siendo los Estados Unidos uno de los países en el que desde hace más de quince años Wallerstein ha pasado la mitad de su vida y al que le debe en no poco la profusa información que sirve de base a su argumentaciones teóricas, sea también “target” principal de sus más acendradas críticas. Circunstancia que se agrava si consideramos que fue la Universidad de Columbia en Nueva York, la que forjó una simpatía irreversible con el pensamiento de izquierda, solo comparable con la natural antipatía hacia el “macartismo” que nuestro personaje ve reeditado en nuestros días en cada acción beligerante que el presidente norteamericano Bush endereza lo mismo contra Kuwait que contra Afganistán. Al mismo tiempo que lee a Marx o a Lenin, toma cursos con algunos miembros de la escuela de Frankfurt refugiados en Nueva York y persiste en leer a Gandhi, a quien admira profundamente. Una de sus primeras aportaciones teóricas fue su tesis de maestría “El macartismo y los conservadores”, que arroja una de las bases en que habrían de descansar sus asertos futuros y que es la base de la predominancia de la derecha en Estados Unidos, y por extensión la hegemonía de las derechas en el mundo entero, con sus intolerancias y su ánimo belicoso irremediable.

Wallerstein se muestra convencido al inicio de los cincuentas, en que se reconoce militante activo de la izquierda estadounidense, de que un “gobierno mundial “ es posible como salida a la polarizada y polarizadora guerra fría. Desde ese momento, los temas de actualidad son los que le preocupan. Forma parte esa izquierda militante, izquierda sin embargo, muy poco representativa, por no decir insignificante dentro del ambiente intelectual norteamericano. Es por ello que parte para África a estudiar las sociedades de aquel continente abriendo en ese momento la puerta que lo conecta de manera permanente a las realidades del tercer mundo y que da sustento a su teoría central del “moderno sistema mundo” y su compleja estructura: centro – periferia – semiperiferia – arena exterior.



EL PRIMER MUNDO

“El moderno sistema mundo” es, a no dudarlo, la obra más influyente de Immanuel Wallerstein. Originalmente proyectada por su autor para cuatro tomos, hasta el día de hoy se han publicado solamente tres y, según el mismo Wallerstein reconoce, podría abarcar cinco dos o tres volúmenes más. Es en ella, donde además de emprender un serio estudio crítico del capitalismo a través de la historia, comparte con el mundo entero (ya que su obra ha sido traducida a catorce idiomas) su teoría más reveladora: el fin del actual sistema mundo capitalista y con él, el fin de las injusticias a él intrínsecas y del omnipresente problema de las diferencias de desarrollo entre las diferentes zonas del mundo.

Cuatro son los ejes fundamentales que hasta el año dos mil dos, el conjunto de su producción intelectual abarca:

1. Un esfuerzo crítico y global de reconstruir la historia del sistema mundo capitalista desde el siglo XVI hasta la actualidad (a ello se circunscriben los tres tomos hasta ahora publicados de “el moderno sistema mundo”).
2. El estudio de los principales fenómenos del “largo siglo XX” que :

“… estudia lo mismo el leninismo y la Revolución Rusa, que la caída del muro de Berlín y la guerra del Golfo Pérsico, pasando por el examen de la gestación, auge y declive de la hegemonía estadounidense, la caracterización de la revolución mundial de 1968, la organización de la OPEP o el colapso actual del liberalismo, entre muchos otros temas…” que “… permite explicarnos la configuración … del mapa del mundo actual…” (1)

3. Una preocupación por la construcción de posibles escenarios prospectivos, derivada de un compromiso social, que según Wallerstein debe tener el científico; y finalmente
4. Un examen crítico de todo nuestro sistema de saberes y su necesidad de reforma.

A petición expresa, omitiré en la medida de lo posible las referencias al primero de esos ejes y me abocaré, en adelante, al estudio que hace de los problemas del capitalismo neoliberal, dejando también un tanto de lado las alusiones al último de los ejes, por razones de apego a nuestra materia y a nuestras carreras.

Wallerstein parte de la premisa de que el sistema mundo capitalista ha sido el único que en la historia del mundo ha podido crear un sistema económico estable y ha logrado trascender las particularidades, los regionalismos y los comunitarismos, de modo que no son capitalistas los Estados, sino lo es todo el sistema mundo, un solo sistema mundo que ha sido capitalista desde el siglo XVI hasta nuestros días. Niega por ello, Wallerstein la existencia de presuntas crisis precedentes y en el radicalismo teórico afirma que solo una crisis puede existir y es la crisis del sistema que no se ha presentado nunca en los últimos quinientos años más que una sola vez: en 1972-1973 y que persiste hasta nuestros días. Habla así de apariciones históricas de estancamiento, lento crecimiento o depresión económica, pero no de crisis.

1972-1973 es su punto de partida, y para continuar nuestro pretencioso ensayo, ahora lo hacemos nuestro. 1972 es el año que resiente toda la carga de la revolución cultural mundial que inicia en 1968 y que remata en la derrota del ejército estadounidense a manos del “heroico”, como lo califica Carlos Aguirre, pueblo vietnamita. Desde Vietnam, inicia un proceso que Wallerstein llama de “bifurcación histórica”, correspondiente al proceso terminal de la historia del sistema mundo capitalista.

Piensa que como en todo proceso de bifurcación, el sistema abandona su estado de equilibrio para convertirse en otra cosa, en otro sistema.

“… Por que la situación de bifurcación solo se afirma cuando el sistema deja atrás dicha etapa de equilibrio, en la que predomina el principio de autorreproducción constante de su lógica esencial…” (2)



Ante ello sugiere que las pequeñas turbulencias o las acciones individuales pueden tener grandes efectos sobre el sistema y su futuro, dejando entrever con esa afirmación, la necesidad de una participación “antisistémica” activa de los ciudadanos.

Un punto decisivo propiciado por la misma crisis del sistema lo representó el hecho de que poco a poco el estado de cosas se fue invirtiendo y si antes, el equilibrio sistémico, hacía que las necesidades predominaran sobre las libertades incluso hasta impedir su ejercicio, a partir de 1968,

“… las posibilidades de éxito para todos los proyectos revolucionarios y para todos los movimientos genuinamente antisistémicos se han incrementado enormemente.”(3)

Es aquí donde Wallerstein ofrece su crítica a otro concepto toral del moderno sistema mundo capitalista y es el concepto de globalización, concepto que ningún académico serio ha abordado de manera alguna y que mas bien pareciera ser un invento de los medios masivos de comunicación. El concepto de globalización, por lo que pude entrever en el pensamiento “digerido” de Wallerstein, es un arma conceptual que a manera de velo distorsiona la posibilidad panóptica de la gente y hace extensivo el método con el que ideológicamente se ha venido justificando el sistema capitalista a lo largo de la historia: el método lineal evolucionista, que hemos estudiado en clase. Así, todo parece, si se me permite el pleonasmo, avanzar hacia delante y hacia arriba. Las fases sucesivas del capitalismo (de las cuales la Globalización es la más reciente, pues es la que reina en nuestras actuales sociedades industriales de consumo masivo) sugieren siempre progreso y mejoría.

“… al capitalismo mercantil de los siglos XVI a XVIII sucedió el capitalismo industrial del siglo XIX, para continuar luego con el imperialismo de los primeros dos tercios del siglo XX y coronar con la reciente etapa del capitalismo de la globalización de los últimos treinta años.”(4)

La crisis del capitalismo, según Wallerstein, es un proceso de transición de una duración no muy corta, proceso que comenzó en 1972-73 y que continúa hasta nuestros días, pudiendo incluso durar, según sus propias estimaciones de 25 a 50 años más.

Cuatro son también los procesos fundamentales que integran este periodo de transición:

1. La declinación y progresiva desaparición de la hegemonía fuerte estadounidense sobre el sistema mundo ejercida sin contestación desde 1945 y hasta 1972 – 1973.
2. Final del ciclo hegemónico global estadounidense desarrollado desde 1870.
3. Colapso definitivo de la geocultura dominante del sistema mundo desde 1879 y hasta 1968, que fue el consenso liberal, y
4. Crisis final del sistema mundo capitalista.

Los dos primeros procesos no representan algo novedoso, constituyen un “deja vu” histórico. Recuerdan el curso normal de las potencias hegemónicas que fueron Holanda en el siglo XVII e Inglaterra en el siglo XIX. Pero los dos restantes procesos representan situaciones sin precedentes en la historia del desarrollo económico de la humanidad.

La perspectiva así presentada por Wallerstein es poco halagueña para los Estados Unidos y para el sistema que encabezan y no obstante la apreciación que el teórico tiene de un inminente cambio en el liderazgo mundial para ser asumido ahora por Japón o por Europa occidental, estima que el sistema capitalista mundial no vivirá para sufrirlo.

Igualmente adelanta juicios acerca de la afectación que, producto de esta crisis, seguirán sufriendo no solo las estructuras económicas, sino también las políticas. Vaticina de este modo, la irreversible tendencia a la desaparición de los Estados y la merma de significación e importancia del concepto “nación”. Junto a los movimientos sociales contra la xenofobia, la discriminación y a favor de la tolerancia y el respeto a las diferencias de raza o idioma, Wallerstein cree que los particularismos y los regionalismos van a imponer su lógica a las nuevas relaciones del nuevo sistema que vendrá.

El autor de “El moderno sistema mundo” profetiza en algunos de sus recientes ensayos, el liderazgo alemán en la Comunidad Europea, la unificación creciente de Europa, su anexión de los mercados de Rusia y Europa Oriental, su “autonomización” de Estados Unidos, la alianza de este con Japón (aunque ahora en términos de subordinación), la conquista japonesa del mercado chino (el mercado interno más grande del mundo con mil trescientos millones de consumidores), el surgimiento de Japón como contraparte de Europa Occidental en la disputa “feroz y sin tregua” por la nueva hegemonía mundial, el triunfo de Japón sobre Europa y finalmente la seguridad de que, si la teoría de las ramas depresivas y expansivas del ciclo de Kondratiev sigue vigente, los años 2005 a 2025-2050 serán de crecimiento del empleo y la inversión en el mundo y de expansión de los flujos comerciales.




EL TERCER MUNDO

Los “países del sur”, como también se suele llamar a los del tercer mundo, ocupan un espacio en la teoría wallersteniana y desde esta perspectiva, tres han sido las respuestas que nuestros países han comenzado a desarrollar ante la marginación de que son objeto en este proceso (como en todos los procesos mundiales de trascendencia) por el “primer mundo”.

1. Migración masiva, creciente, intensa e irrefrenable desde la periferia hasta los centros del moderno sistema mundo. Ello intensificará las luchas civiles por los derechos a la igualdad, por la tolerancia y por el respeto a los derechos sociales de los migrantes y más allá de ello variará de manera sustancial la composición geográfica de estos países.
2. Un distanciamiento y negación del proyecto de la modernidad capitalista que implica que cada vez más naciones le “dan la espalda” y como en Irán con el Ayatola Jomeini o en México, con el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, platean una suerte de fundamentalismos modernos, refugiándose en tradiciones y cosmovisiones locales; y
3. La utilización de los arsenales inventados y fabricados por las potencias primermundistas, para desafiarlos abierta y directamente como lo atestiguamos con Irak y Afganistán.



CRÍTICA

Las anteriores, han sido a mi juicio, algunas de las aportaciones más reveladoras de este gran “futurista” que es Immanuel Wallerstein. A fuerza de ser críticos, habremos de decir, sin embargo, que la visión por momentos asombrosamente congruente y convincente de Wallerstein, no resulta suficiente para concebir un orden radicalmente diferente al en que vivimos. Wallerstein habla de una crisis que durará tal vez hasta cincuenta años más. Ello hace dudar a cualquier mente medianamente escéptica de su real posibilidad. A más de ello no encontré, no se si por deficiencias en mi lectura, o por omisión del autor del libro en comento o tal vez por omisión del mismo Wallerstein, una propuesta específica y pormenorizada, más allá de moderados instigamientos a una revolución mundial, de cómo podría ser ese “sistema” ideal candidato a reemplazar al capitalismo. Percibo una crítica destructiva al capitalismo, a sus valores y a sus gobernantes y un alud de alabanzas para la sociedad civil, pero ni un atisbo, por mínimo que fuera de una alternativa real y factible por construir. Lo único evidente que percibí es que nada dura para siempre y que hoy son los Estados Unidos, pero mañana … quien sabe, Japón tal vez, el tiempo lo dirá.


Oaxaca, Oax. mayo de 2004.



Citas

(1) Carlos Antonio Aguirre Rojas. IMMANUEL WALLERSTEIN. CRÍTICA DEL SISTEMA – MUNDO CAPITALISTA. Ed. Hera. México D.F. 373 páginas. p.35
(2) Opus. Cit. p.72
(3) Opus Cit. p.73
(4) Opus Cit. p.74.

sábado, 6 de diciembre de 2014

LAICO CATÓLICO

Moisés MOLINA

¿Cómo olvidar “El callejón de los Milagros”? ¿Quién no recuerda la Ley de Herodes? ¿Quién no vio “El crimen del padre Amaro”? Esta última, la película más taquillera en las historia del cine mexicano. ¿Por qué, entonces, casi nadie de quien las vio sabe quién fue Vicente Leñero? Si ubican el nombre, seguramente es, para no variar, porque acaba de morir y muchos no terminan de explicarse por qué fue noticia nacional. Las 18 películas, cuyos guiones escribió, son probablemente, la parte más modesta de su legado.

Leñero escribió el guión de las dos primeras y adaptó para el cine, respecto de la segunda, la novela original de José María Esa de Queiroz escrita en 1900.

Es natural. Novelista, guionista, periodista, dramaturgo y por si algo faltara, ingeniero civil de profesión, Vicente Leñero era una especie de eslabón perdido; como todos los genios, lleno de aparentes contradicciones y contrastes. Intentaron atraparlo en un falso dilema. Para los periodistas era un escritor y para los escritores era un periodista. Aunque quizás el dilema no era tan falso y lo resolvió él mismo cuando en entrevista para Letras Libres confesó: “No soy un escritor, aunque he escrito muchas cosas, la mitad debí no haberlas escrito”.

A la par que estudiaba Ingeniería civil, se inscribía en la Carlos Septién a estudiar periodismo.

Si Justo Sierra fue un liberal conservador, Leñero fue un Laico católico. Fue Lasallista, su círculo cercano de amigos entre quienes se encontraban Gabriel Zaid y Javier Sicilia eran también católicos, aunque en modo diferente. ¿Cuál era el contraste? ¿Cuál fue la razón de fondo de su distanciamiento con Zaid? Creo que se puede resumir en sus propias palabras; en “El evangelio de Lucas Gavilán escribió: “Lo único que puedo decirle y hasta jurarle es que hay ateos más cristianos que los cristianos, y cristianos más ateos que los ateos”.

“También los laicos somos iglesia católica y tenemos el derecho de señalar y denunciar, hasta despotricar, lo que ocurre en nuestra realidad religiosa”, le confió a Silvia Cherem en entrevista.

En lo personal, confieso que tengo una especial empatía con los hombres de letras que escriben de futbol y Leñero nos regaló “Así juegan”, no obstante su deporte favorito era el beisbol.

Leñero fue uno de los Fundadores de Proceso. Terminado el sexenio de Luis Echeverría, la nueva revista que reagrupaba a los expulsados de Excélsior pudo haber tenido otro nombre. Leñero quería que le llamaran “Expresión”, pero prevaleció “Proceso”, que había sugerido Enrique Maza.

A pesar de sus contrastes y –como expuso hace unos días Luis de Tavira a la audiencia de Carmen Aristegui- de su pasión por la verdad, Leñero fue de esa extraña especie del hombre de letras que no le tiene fobia a los políticos. Sus razones, nadie las podría resumir con tanta maestría como él mismo: “…a mí tampoco me gusta mucho acercarme a los políticos... a los poderosos... pero entonces, ¿cómo vamos a conocerlos? Hay que verlos de frente, respirarlos, descifrarlos, y después escribir de ellos para los lectores”, explicaba a Martín Moreno mientras desayunaban FIL de 2006 en su natal Guadalajara.

Leñero se une a esa cauda de inmortales escritores de páginas sin tiempo y sin edad, de héroes culturales, de justicieros a pluma armada.

Bellas Artes no podía ser mejor escenario para despedirlo. “Polvo eres y en polvo te convertirás”. Ahí estaba Leñero, de vuelta al polvo. En la estrechez de su urna cupo la inmensidad de su herencia cultural.

Descanse en Paz Vicente Leñero.

Twitter @MoisesMolina

lunes, 1 de diciembre de 2014

HASTA SIEMPRE

LA X EN LA FRENTE

Moisés MOLINA

México ha perdido a un héroe cultural, un emblema, un embajador del ingenio. Y es que si en una de sus acepciones, la cultura tiene que ver con el cultivo del espíritu humano y de las facultades intelectuales del hombre, a Roberto Gómez Bolaños no se le puede negar, bajo ninguna condición ese título.

No por nada Agustín Delgado le impuso el mote de “Chespirito”. Por su genio y talento le consideraba un pequeño dramaturgo, un Shakespeare mexicano. México perdió al único super héroe latinoamericano con el “chapulín colorado”. ¿Por qué chapulín? Muy probablemente porque la madre de Chespirito era oaxaqueña, de Tlaxiaco.

“Se me chispoteó”, “fue sin querer queriendo”, “la gente sigue diciendo que tú y yo estamos locos, Lucas”, “tómalo por el lado amable”, “síganme los buenos”, “¿insinúa usted que soy viejo?”, son algunas de las frases que muchos latinoamericanos conservamos en la mente como una especie de legado, de herencia. A través de esas “bullets”, Chespirito inaugura, en algún sentido, la mercadotecnia moderna.

La revolución se institucionalizaba con Plutarco Elías Calles y Roberto Gómez Bolaños estaba naciendo en 1929. Acompañó la mayor parte del siglo XX y buena parte del XXI. Sus personajes siguen arrancando risas dentro y fuera de México. A Gómez Bolaños se le venera en otras partes del mundo .

El mismo Maradona llegó a decir que después de una derrota lo único que lo reanimaba era ver a Chespirito.

Hay para quienes las de Gómez Bolaños eran idioteces. El genio no tiene por qué ser violento, ni lascivo. Entre el cine de ficheras, la comedia de albures y el doble sentido, Chespirito fue el genio del humor blanco, humor con mensaje. Valores eran los que inspiraban sus personajes: honestidad, generosidad, amor, justicia, solidaridad. Qué bonita vecindad.

¿No es extraordinaria, genial la alegoría de un niño que vive en un barril y cuyo más grande sueño es siempre una torta de jamón? ¿O la del super héroe paladín de la justicia con antenitas de vinil, pastillas de chiquitolina y un chipote chillón? No hay armas ni sangre, no hay altisonancias ni doble sentido.

A Chespirito, en un principio aficionado al Guadalajara y después totalmente americanista, le gozamos en la infancia y le seguimos disfrutando a la distancia. El suyo es un humor sin tiempo y sin edad. En estos momentos de violencia y tragedias nacionales, debíamos tenerle más presente, hasta por salud mental.

Un homenaje nacional en el estadio Azteca, con una flor en la mano de todos los asistentes, no es para menos. Roberto Gómez Bolaños es parte, nos guste o no, de la cultura y de la historia de México. Es, como se escribe en el diario “La Razón”, “ícono de la cultura de masas en América Latina”.

Con su ausencia física regresa nuestra infancia, grita ese niño que todos llevamos dentro; nuestros sentimientos se encuentran y encuentran síntesis en la gratitud que debe sentirse ante toda manifestación del genio.

Lo he repetido muchas ocasiones; qué más da una más: “los hombres no mueren mientras viven en las mentes de otros hombres” y si pasado el tiempo le llegamos a extrañar algunos, a olvidar otros, habrá sido sin querer queriendo.

Hasta siempre Roberto Gómez Bolaños.

Twitter: @MoisesMolina